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La parabola del Buon Samaritano Messina Chiesa della Medaglia Miracolosa Casa di Ospitalità Collereale

siglo XIX

G. Conti

 

 

Había un reino donde el rey estaba muy contento porque tenía miles de invitados en su palacio, pasaron los años y decidió reducir el número de estos para poder atenderlos, empezó disminuyendo a cientos de ellos, luego a decenas y se quedó con solo los invitados que realmente creía que estaban interesados en convivir con él, le pidió entonces a su exclusivo Chef Ejecutivo de la corte que preparara platillos de la más alta calidad y que sean tipo gourmet, que no escatimara en gastos, ni en el tiempo que pudiera llevar para completar los platillos, asi como también quiso poner los vinos más finos y de muy alta gama para maridar los platillos y tener el tiempo, para que los invitados (muy especiales estos), pudieran hacer comentarios sobre la comida y la bebida, dispuso el rey, al término del mismo convite una alegoría, que al final de la degustación de los platillos, por demás finos y exquisitos, pudiera servir de sobremesa, el Chef Ejecutivo y principal de la corte le sugirió el nombre se le pudiera llamar a esa metáfora, lo que acepto con gusto el rey y le llamó:

 

La Parábola del cuerpo y el hambre

 

Los intestinos de repente, cuando no tienen alimento, empiezan a crujir, ruido inefable que se trata de una pinche hambre digna de perro callejero, vas de un lado a otro queriendo encontrar un trocito de pan, aunque sea rancio y cuajada con hongos verdes, o de una hogaza de perdis fría, o lo que sea para saturar al estómago de algo que le caiga y deje de estar chingando con sus pinches ruidos placeros.

 

Y vas aquí, vas allá, o más acullá y nada de comida, caminas y andas por lugares que a veces ni lo reconoces y aun asi, con ese desgaste de energías no encuentras nada, sudas frio, te tiemblan las piernas, los brazos los traes hechos como hilachos de tendedero de barrio pernicioso, ya ni te puedes sentar, porque las nalgas se te hicieron planas o a lo mejor ya ni las tienes, porque el musculo que debería estar alli se fue a la Chingada.

 

De repente, en medio de esa mendiga desolación, con la cabeza casi caída hasta las rodillas, ves a lo lejos una pequeña luz, es la de una habitación donde se extiende un aroma a dulce de guayaba, a miel de las abejas de Egipto, a canela de la India, a chocolate mejicano, al anís español, a la harina preparada de Ucrania, te acercas y ves a través de la ventana, un poco empañada por el vapor, tan grandes aromas, a la derecha colgado chorizos españoles, carnes americanas y japonesas, quesos franceses, un sinfín de mermeladas.

 

El Chef Ejecutivo te ve desde un lado, un tanto lejano, observa como esta tu rostro, un tanto demacrado por la pinche hambre y le da la orden al Sous chef terminante esta instrucción:

 

“Pregunta a esa persona que esta asomada a la ventana si desea entrar a mi comedor especial, ya que alli tambien estaré invitando a otros como el, dile que, no serán muchos, solo los escogidos por mi para que se deleiten con los platillos que hare para ellos."

 

Asi lo hizo el segundo al mando en la cocina, por supuesto que fue aceptada la invitación del Chef Principal, de repente, la delgadez del comensal, al ingresar no sabía ni que decir por tal invitación, antes de ir a la mesa, el Sous Chef le pidió que leyera el cartel que se tenía al ingreso al comedor decía asi:

 

“Se te pide que al concluir tu comida des tus comentarios, siéntete libre de hacerlos, me interesas mucho, eres muy importante para mí, El Chef ”

 

El comensal, "muerto" de hambre, lo leyó y se fue a sentar a un lugar muy privilegiado y exclusivo que tenía el chef para él, asi fueron llegando algunos otros, no más de 11.

 

Cuando vio el Chef que la mesa estaba completa, les pidió que tomaran un poco de agua mientras terminaba de cocinar, para esto tuvo que tomar el tiempo de ir personalmente al mercado a comprar lo que hiciera necesario sin escatimar dinero, tiempo ni esfuerzo, llevo todo el producto y procedió a limpiarlo, lavarlo, cocerlo y prepararlo, el mismo, sin ayuda de nadie , cosa que se llevaría un tiempo bastante largo, por lo que le pidió al Sommelier que sirviera el vino más fino y de la cosecha mejor en lo que terminaba de hacer la preparación, emplatar y servir los platillos gourmet, que aunque fuese poca la porción en estas bandejas, no había que escatimar nada en volverse a servir tantas veces que se quiera hasta llenar el estómago y quedar satisfecho.

 

Una vez terminada la comida, el chef esperaba sus comentarios, pero estos fueron con cartelones con algunos símbolos de corazon❤️, caritas 🫢y manitas 👍🏻, y solo en algunos platillos, en otros platillos, ni siquiera figuraron estos carteloncitos, pasaron desapercibidos esos platillos que costaron mucho tiempo hacerse y que fueron entregados GRATIS , solo con el ánimo del nisno Chef, de que se llenaran el estómago, pero no sabe el chef si se llenó el alma, o si realmente les importa lo que comieron a saciedad.

 

El chef se quedó pensando si había letras, mismas que hacen palabras, palabras que llenan frases, frases que amplían párrafos, estos que hacen textos y que los mismos hacen la consonancia de saber que los platillos llenaron en su totalidad su hambre y que se fueran de su comedor especial satisfechos y con la invitación de volver a venir tantas veces como asi lo deseen y satisfagan su alimento corporal, que ahora y después de la degustación del manjar exquisito ya no tienen, puesto que su cuerpo está lleno de la luz eterna y el hambre solo sera una ilusión pasajera.

 

De cualquier manera, el chef ejecutivo como todo profesional en el ramo siguió cocinando con mucho placer, delicia y entusiasmo.

 

Mensaje del Chef:

 

Ser y estar en un espacio donde puedas volar sin que nadie te diga a donde y como, eso es libertad, si no se sabe dónde uno se encuentra, es mejor ir a otra parte donde solo levantes los dos dedos (el índice y el medio), y solo se vea la “V” de la victoria, pero no sabes si es tuya o de alguien más…

 

 

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Santiago de Querétaro, Méjico