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Son cinco rectángulos de oro que componen la geometría del ángel de luz, esta composición prístina que emerge de la voluntad infinita que proviene de su ojo y que bajo sus trazos, tanto verticales, horizontales como inclinados, dan la vorágine rítmica, cual olas del mar, que siempre confluyen al romper con la arena y que con su constante vaivén nunca jamás termina, han estado asi con ese movimiento desde que Dios Altísimo hizo el mundo y desde el Génesis nunca han parado, asi este grafismo de oro, este movimiento rítmico es como una sinfonía de amor eterno, ¡Que excelsos trazos divinos!, la exultación a la belleza grandilocuente, el ojo humano no se cansa de ver este milagro, con esa sencillez pero de gran profundidad.

 

Studio de Calzada 2026

Santiago de Querétaro, Méjico